Válvula de escape

Es extraño. Uno pensaría que estudiando para el examen de grado cualquier medio que uno tenga de escape, para distraerme del estudio, sería la cosa más atractiva del mundo. Que la buscaría todo el tiempo, que estando tan agotado de estudiar necesitaría mi válvula de escape.

Este blog es eso mismo, mi escape. Y miren como está desde que empecé a estudiar…

La razón, creo yo, es simple. Siento que no tengo nada que decir. Mis días se pasan, ahora, en mi casa, despertándome de lunes a viernes lo más temprano que puedo y leyendo, leyendo, leyendo, hasta que siento que estoy bien por el día o hasta que me agoto. Eso tiende a rondar las 6 de la tarde, si no un poco más tarde.

Y que vida tengo fuera de eso? Poca, aunque tengo. Fuera de mi bastante amplia vida online, hablando con gente todo el tiempo (más que gente son unos pocos, muy pocos) no hay mucho que contar, salvo unas pocas excepciones. Entre ellas el concierto de Paramore y uno que otro “evento social” al que tengo que ir, como un matrimonio, o juntarme con mi mejor amigo.

Pareciera que no tengo nada que contar. O muy poco. Podría extenderme sobre el día del concierto, sobre lo que hice y con quien fui, pero creo que no vale la pena. La razón de ello es la misma que me hace no escribir nada acá, y es bastante simple: lo que me pasa estos días es predominantemente interno.

Antes, mi vida externa era más amplia que la interna. No es que no sintiera, pero estaba constantemente en movimiento. En mi pasado reciente, la U, con los amigos de allá, las clases, las pruebas, las otras cosas que hacía. Luego de salir de la U y antes de empezar a estudiar las salidas con mis amigos, las juntas y las conversaciones. Era todo muy movido en mi exterior. Y como desde hace algún tiempo he sido bastante abierto, no tenía problema en contarles a ustedes lo que me pasaba. Incluso, a veces, hablaba de mis sentimientos y de lo que me pasaba en mi otro ámbito.

Ahora, mi exterior es silencio. O unos pocos silbidos, que son relevantes pero no me sobrecargan. Lo de adentro, el cambio que me está provocando el estudio, es mucho más fuerte. Pero hay un problema, para este blog. No estoy dispuesto a contarlo. Son cosas demasiado relevantes dentro de mi, cosas que todavía no entiendo del todo, y por eso mismo tendrán que esperar (los pocos interesados que hay) a que estén consolidadas (o que dé el grado finalmente) para poder compartirlas con ustedes.

No crean que el abandono será permanente. Siempre tengo cosas de las que puedo escribir. Pero no puedo prometer nada. Por ahora, pequeños, cuídense y si quieren saber más de mi vean mi Tumblr (http://tumblr.arithon.org)

Nos vemos cuando el tiempo sea correcto!

Válvula de escape

Sentimientos

Hay sentimientos que no pueden ponerse en palabras. No, me equivoco. Las palabras sobran, son demasiado amplias para describir algo tan acotado pero tan fuerte como es el sentimiento humano (humano, porque es el único que conozco).

Poder decir o escribir las palabras a veces crea situaciones. A veces genera cosas fuera de su propia realidad de palabras, de una simplificación del mundo que se hace para que otras personas distintas a nuestra propia subjetividad nos entiendan. Una orden, por ejemplo, muchas veces genera una acción en cumplimiento de ella. Leer ciertas palabras, ciertas frases, cierto texto, genera sentimientos en la gente. Ellos son externos, la mayoría de las veces, de lo que el texto quiso decir.

Es por ello que las palabras faltan y sobran. Lo que el autor quiso decir con algo escrito es casi imposible de saber sin estudiar minuciosamente su contexto, y aún así fallamos. Podemos intentar ponernos en el lugar del autor, pero no somos él, no conocemos cada circunstancia que rodeaba su vida y que formaba su subjetividad, su ser, él mismo.

Las palabras faltan, porque no cumplen el cometido del autor de transmitir lo que él siente, o causar lo que quiere hacer sentir. Las palabras sobran, porque nos generan sentimientos que el autor no necesariamente sintió o quiso transmitir. El lenguaje, como tal, es inadecuado y falla cuando se trata de temas tan subjetivos, tan parte de cada individuo. Así como se señala que la experiencia no se puede transmitir… ¿Será imposible transmitir sentimientos?

Es algo más allá de lo imposible. Como individuos somos diferentes. No se puede transmitir algo que nace sólo para nosotros, que nace en cada uno en forma distinta, única. Eso es lo bonito de los sentimientos, son nuestros.

Puedo ir más allá aún. Tal vez lo mejor de los sentimientos es que no pueden ser transmitidos tal y como son. El autor genera cosas más allá de su intención, nos hace sentir cosas propias y crea algo único para cada uno que lo lee. Tal vez incluso no genere nada. Y eso, más allá de la intención del autor, es algo bonito y digno de ser preservado.

Sentimientos

Tormenta

No había nada más que silencio en el ambiente. En su mente, ruido, insultos, gritos a si y un odio tan grande, que nunca había sentido hacia nadie. Nada acallaba la triste canción de la lluvia, el sol se había escondido en el verano y el invierno dominaba, congelando todo avance, bloqueando con nieve el camino largo, casi eterno. Los truenos lo despertaban a ratos, una voz apenas perceptible lo animaba a continuar, asustada y con poca fuerza. Pero las estaciones cambian aunque se demoren, y la voz del sol oculto tras las nubes sigue allí, sus rayos alegrando en cierta forma los días tristes.

Tormenta

Mi vida, 4 meses después

Tuve una inmensa decepción el año pasado. Una que me busqué yo, por supuesto, pero inmensa de todas maneras. A quiener quieran saber, les contaré toda la historia, pero no quiero ventilar algo así de personal aquí.

Lo que importa de eso, finalmente, es que caí en una depresión tremenda, que solo me duró un día. Pero fue tan pero tan grande que me bloqueé, tanto así que por algunos meses estuve totalmente indolente. Poco o nada me importaba. En ese momento estaba trabajando y me empezó a ir peor, se me pasaban las cosas, hacía estupideces… me empezó a ir mal en la Escuela, me alejé de algunos amigos, etcetera.

Pero es aquí en cuanto empiezan las cosas alegres. Estuve así hasta que mi mejor amigo del colegio, Carlos, me hiciera prometer que iba a hacer todo lo posible para pasar el ramo que tomé y que estaba a punto de echarme.

A pesar de que la motivación ya no era mia, la suya encendió la primera chispa en mi. Decidí renunciar a la pega y dedicarme de lleno al ramo. Me lo terminé echando, pero dio lo mismo. Esa primera acción, luego de haberme derrumbado de tal manera, me obligó a reorganizarme. 

Les contaré algo muy personal ahora. Soy un ególatra. Creo que sé mejor que ustedes lo que necesitan. Además, tengo complejo de mesías. Siento que tengo que salvarlos a todos a costa mia. Esa fue mi filosofía de vida desde, digamos, la adolescencia hasta hacer poco. Pero un día, hablando con la sicóloga (si, estoy realmente loco), todo lo que me pasó me hizo clic.

Quise a alguien, y digo, realmente quise a alguien. Muchos dirían, ¿y que tiene eso de importante? Todos queremos a alguien. No es así con un mesías. Si quieres salvarlos a todos, como yo quería, los quieres a todos por igual. No puedes querer a uno más que otro, todos son iguales. Y sin embargo, quise mucho a alguien. Y ahí está lo que pasó con las ruinas, se creó un nuevo cimiento. Ya no quiero salvarlos a todos. Quiero salvar a quienes quiero.

He ahí el inmenso cambio. Y es extremadamente feliz. Ha hecho que quiera seguir, me ha hecho pensar en que puedo querer a alguien, que me pueden querer a mi, que en realidad me es posible dejar de estar soltero. Y más allá de eso, me di cuenta que si quiero cosas. Empecé a sentir de nuevo. Empecé a querer cosas que no son materiales. Y con el cambio de mentalidad, el mundo me ha apoyado muchísimo, he tenido las mejores conversaciones de mi vida, he conocido a algunas de las personas más interesantes en mi vida, y me di cuenta que en mis narices pasaban tantas cosas buenas para mi en las que no me fijaba…

Y es eso. No diría que soy feliz. Pero al menos ahora voy camino a la felicidad y no a la autodestrucción, como todo el resto de mi vida. Y solo tuvieron que pasar 8 años para que me diera cuenta.

Mi vida, 4 meses después

Actualización! Algo nuevo!

Hace ya casi medio año que no actualizo este blog. Después de todo lo que tuve que pelear para que no lo botaran porque no me alcanzaba para pagarlo, de que mi mamá finalmente accediera a pagarlo, después de todo eso, lo dejé abandonado…

Y pensándolo bien, no es porque no tuviera nada que contar. Me cuesta mucho escribir cuando estoy deprimido, y cuando lo hago, me salen cosas o tristes o pesadas. Y tampoco me daban las ganas de escribir, pensando que hay tanto más que hacer. Y, además, sumado a todo eso, más que nunca las redes sociales me han tenido aprisionado. Entre conversaciones en Facebook y Twitter, y entre mantener los pocos verdaderos amigos que me quedan, todo el tiempo libre que parece que tengo se va rápidamente.

Pero tengo mucho, muchísimo que contar. Algunas cosas las quiero poner acá. Otras no. El próximo post será sobre eso.

Actualización! Algo nuevo!

Yo

La vida para mi siempre ha sido complicada, por mucho que a los demás no les parezca así. Nací en una familia que puede darse comodidades, muchos incluso dirían que somos ricos, y eso hace parecer a los demás que tengo todo dado en bandeja. 

No ha sido así. O tal vez sí, pero nunca lo he sentido así yo. Por ejemplo, no pido plata todo el tiempo, a veces a pesar de que se me haya acabado a mi y realmente la necesite. Mi mamá es un poco perfeccionista y si las cosas no salen de la mejor forma posible no está conforme. Con mi papá tenemos una relación rara en que nos entendemos pero hablamos poco. Mis hermanas para mi son lejanas y un misterio. Mi hermano es cercano y lejano al mismo tiempo, porque aunque compartimos mucho hartas cosas nos separan.

Ha sido difícil para mi. Una infancia muy desagradable. Dos “amigos” que abusaron de mi en la básica. Un curso frio y manipulador con aquellos distintos. Dos y luego tres amistades indispensables en mi vida pero que ni ellos mismos se habían definido, y menos yo.

Luego a la Universidad sin ninguna herramienta, ya que no había sido yo no había hecho nada por mi mismo. Fue un mini desastre, me eché el ramo colador y me atrasé a lo menos un semestre. Cuando al fin me recuperé y armé mis amistades no pude evitar, sin embargo, rebelarme ante los profesores como no lo había hecho en mi adolescencia contra mis padres, y eso hizo que me echara varios ramos de puro no querer adaptarme. Otros los dejé botados por falta de interés.

Parecía como si no quisiera salir. Cuando al fin vi la luz, en ya mi sexto año, y vi mi egreso cerca, me eché un ramo, me bloqueé en el examen de repechaje (y eso que había partido con un 6) y maté toda mi posibilidad. Ahora me queda un ramo, y por hacerme el weón y trabajar (aunque renuncié cuando supe como me fue), además de otros motivos, me lo estoy echando con promedio 3.

A eso, sumarle el paro, por lo que no he dado el examen. Y el tener que estudiar como loco. Y que no lo estoy logrando porque no tengo ninguna motivación.

Sin embargo, por una serie de cosas que me pasaron y que no quiero poner acá, las cosas no se ven tan mal en realidad. Tengo muchos motivos para estar alegre, y la verdad es que el ramo ya no me preocupa. Siento que sé de minero y con el tiempo podré afinar los detalles. Si me echo el ramo lo tomaré de nuevo y chao.

Y mi vida no está mal. O sea, estoy en permanente transición (y lo seguiré estando, en condiciones ideales, por lo menos por 2 años). Pero estoy más cómodo conmigo mismo. Incluso diría más solo, pero más bien estoy más depurado. Y por primera vez, puedo decir que no me siento mal.

Yo

Soy torpe

No sé si ustedes lo saben, pero soy extremadamente torpe. Y ahora que estoy trabajando lo demuestro! En mi pega, me toca viajar harto a lugares cercanos a Santiago, por ejemplo Colina, San Bernardo, y dentro de Santiago, San Miguel y Puente Alto. Bueno, les voy a contar algunas historias estúpidas que me pasaron.

1. Un día me tocó ir a San Bernardo. Ir en micro o en colectivo es bastante conveniente, pero Daniel me había dicho el día antes que no tenía problema en acompañarme (muy buena onda de su parte). Nos fuimos relativamente tarde y su auto, que es un jeep viejo, empezó a tener problemas: la radio se apagaba, los limpia parabrisas se prendían solos, las luces parpadeaban… hasta que de repente nada más eléctrico del auto prendía: andábamos en la carretera sin luces, ninguna, ni de freno, ni señalizadores… nada! Y por suerte, como era viejo, podía seguir andando sin batería, cualquier auto moderno moriría con ese problema. Decidimos dejarlo prendido y que yo fuera a tribunales a entregar lo que me habían encargado. Entro al tribunal y me doy cuenta que no tengo mi carpeta, que todo ese viaje que mató el auto fue inútil, y tuve que volver después. Apenas alcancé a llegar de vuelta.

2. Otro día me tocó ir al Tribunal de Crímen Antiguo, el 34, que queda en frente del Centro de Justicia. Me tocó a ir a hablar con una actuaria, y me suena el teléfono dentro del Tribunal, era mi jefe, no podía cortarle. Contesto, me dicen que corte, yo corto, me reta la actuaria, después me reta otra actuaria, y finalmente me reta directamente la Juez, que increíblemente justo trabaja en esa parte del tribunal. Fue como una cadena de retos. Todavía me da vergüenza entrar a esa parte del Tribunal.

3. Después, me tocó ir a Colina. Decidí irme en auto desde mi casa y me metí en un taco enorme, para después perderme llegando a la Fiscalía, pero terminé llegando. Cuando llegué, la secretaria no me autorizó poder, yo no los firmé, asi que chao con tener poder en esas causas. Pero al menos me pasaron las copias!

Que cosas tontas les han pasado a ustedes?

Soy torpe